martes, 24 de mayo de 2016

Solo a veces, te echo de menos

Hace un tiempo que escribo un diario de sueños. Creo que solo es otra forma de autotorturarme pues eres el protagonista de la mayoría de ellos.

Es viernes, 23:02, y te echo de menos. Te echo de menos una puta barbaridad. Podría contarte que en mis ojos se asoma el cauce de dos pequeños ríos que van a desembocar donde muere la inocencia. Podría contarte que me paso el día pensándote. Podría contarte que a ratos estoy mejor, que ni me acuerdo, que tengo algunos brazos que me empujan a lo más alto. También podría contarte que me estoy comiendo el mundo y que voy a ser una gran periodista. Y todo sería verdad.

Hace tiempo que la luna no se pasa a verme, espero que te esté cuidando bien. Me lo prometió. Quiero que seas feliz. Muy feliz. Y que en medio del éxtasis pienses en mi y no quieras perder un segundo del resto de tu vida. 

Estoy de bajón. Estoy de bajón porque te echo mucho de menos. Espero no volver a soñar contigo esta noche porque la realidad es un golpe en la cara.

Son las 23:11. Ha salido la luna en mi ventana, será que no estoy tan bien. Será que ha venido a cuidarme. Será que es mejor dejar de escribir por hoy. 

Seguiremos informando. 

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